LO SIENTO, PERO CREO QUE SOY UN "ROMÁNTICO"

Este fin de semana he podido dedicar un rato a revisar diferentes artículos de la prensa nacional y a actualizarme en algunos post que tenía pendiente leer de varios de los blogs que me gusta seguir semanalmente.

En esta revisión he encontrado un ejemplo que me ha traído a la memoria un tema sobre el que tenía pendiente escribir: “los dos polos de la gestión de los recursos humanos”

El ejemplo al que hago mención son los artículos publicados por Juan Carrión (http://juancarrion.wordpress.com/) y Juan Carlos Cubeiro (http://jccubeirojc.blogspot.com/) en sus respectivos blogs en torno a la noticia del “despido de 330 directivos y cargos intermedios por bajo rendimiento” en SEAT.

La toma de dicha decisión parece ser una idea del actual presidente de la firma James Muir, en el cargo desde septiembre del 2009.

Me permito tomar prestado fragmentos de sus comentarios (recomendando visitar los artículos completos)

Según Juan Carlos Cubeiro, desde su punto de vista, “A nadie le gusta despedir (principalmente, a la propia empresa), pero cuando hay que hacerlo (SEAT, la empresa industrial con más trabajadores de Cataluña, 14.000, ha soportado unas pérdidas de 228 M. hasta septiembre), ¿qué mejor criterio que el talento? Recordemos que el talento es “capacidad por compromiso en el contexto adecuado”. La capacidad (los conocimientos, las habilidades) se le reconoce al empleado; el compromiso es muy variable. Claro que es difícil de medir y gestionar el compromiso, la implicación, la involucración, pero para eso está la gestión del desempeño. Si una empresa no gestiona tanto la capacidad como el compromiso, no es profesional. El Sr. Muir y un comité de 35 managers ha tenido la valentía de afrontarlo en apenas 100 días.

Tenemos que insistir en ello: La calidad directiva es más del 60% de la productividad. Las empresas humanistas han de dirigirse por objetivos y gestionar el desempeño de los profesionales sistemáticamente. Prescindir de los de menor talento (por menor compromiso) es lo ético, lo legal, lo razonable, lo justo. Lo contempla el estatuto de los trabajadores como causa de despido, aunque sólo se aplique en el 7’5% de EREs autorizados (hace un año, era en el 2’5%). Prescindir en momentos duros de profesionales de forma voluntaria no es muy inteligente, porque pierdes a los mejores (los que tienen oportunidades fuera de la empresa). Y hacerlo por la edad, como es habitual, no tiene sentido (la edad no predice nada en términos de talento). Como escribió Proust, “cuando no mides lo que quieres, acabas queriendo lo que mides”. Afortunadamente, algo está cambiando en nuestras organizaciones. Igual que en el far west se decía que había dos tipos de cow boys, “the quick and the dead” (los rápidos y los muertos), en nuestra sociedad habrá dos tipos de compañías: las que apuestan por el talento y las que ya no existirán”

Por su parte, la visión de Juan es la siquiente:

“Esta semana el pistolero (James Muir) ha ido más allá de las palabras y ha confirmado el despido de 330 directivos y cargos intermedios por bajo rendimiento, ya que según él, “necesitamos trabajadores comprometidos al máximo”. Por supuesto SEAT no ha querido hacer un ERE y ha preferido buscar acuerdos individuales (a ver si se ahorran algo…). No sé, supongo que Muir debe necesitar un tipo de compromiso especial, porque el que yo conozco no se consigue así. Él sabrá… bueno más bien no…

Por cierto, SEAT también ha comunicado esta misma semana su intención de contratar a 150 personas enfocadas al marketing. ¿A alguien le gustaría trabajar con el “amigo” James?

Me pregunto: ¿y cómo andarán de motivación y compromiso las personas que no han sido despedidas? ¿Se consigue así algún tipo de implicación? ¿Conseguirá James atraer algún talento a las filas de SEAT? ¿Cómo conseguirán los 350 directivos despedidos por bajo rendimiento un nuevo trabajo?

En definitiva: ¿Se puede gestionar un cambio de forma tan sumamente agresiva? ¿Se puede saber menos de gestión de personas?

Un gran ejemplo de liderazgo 0.0 y neandertalismo profundo (sin querer ofender a los neandertales…)”.

Como podemos ver dos visiones muy diferentes de la gestión del talento que ha hecho SEAT.

El hecho es que este mismo debate lo tuve las pasadas Navidades, en unas de esas cenas de reencuentro con grandes amigos que regresan a su tierra natal en fechas tan señaladas. La conversación que originó tal animado diálogo fue la circunstancia de que este amigo, alto directivo de una multinacional tecnológica de China, iba a proceder, tras su descanso festivo, a la unión, por ahorro de costes, de dos sedes alemanas con diferente firma pero de este mismo grupo, ya que se encontraban a escasos 200 km de distancia, y dicha unión originaría la renuncia de varios empleados y la posible contratación de otros nuevos.

A pesar de que se trata de un excelente directivo con una gran delicadeza e inteligencia emocional en la gestión de su personal, este amigo definía mi postura de retención del talento y de gestión humana de las personas con la expresión de que yo “era un romántico”, y que “cuando uno tiene acceso a los datos numéricos de las cuentas de las empresas, la visión de la gestión de los recursos humanos cambia drásticamente”, Además, de que “el rendimiento de muchos empleados en todas las empresas, deja mucho que desear”

Claramente, el tener acceso a los datos a los que acceden los altos directivos puede hacernos entender decisiones que nos parecen extrañas y que a veces toman.

Sinceramente, mi postura es intermedia entre la de Juan y la de Cubeiro. Está claro que si los resultados de una empresa van mal es necesario tomar medidas para su subsistencia, pero quizás lo que demuestran esos números y el mal rendimiento de algunos empleados, es gran parte responsabilidad de las decisiones tomadas por esa “calidad directiva”

¿Tú que opinas?

Sergio Martín Corzo

7 opiniones en “LO SIENTO, PERO CREO QUE SOY UN "ROMÁNTICO"”

  1. Hola Sergio:

    Pues opino igual que tu, y muchas veces la culpa la tenemos los directivos, que nos falta calidad para gestionar el talento. Lo cual cre injusticias.

    Un saludo

  2. Gracias por permitirme colaborar. El término romántico me parece muy arriesgado. Históricamente está muy determinado y presenta unas fuertes adherencias políticas vinculadas a la subjetividad, los nacionalismos y es muy del gusto de una clase burguesa que comience a enriquecerse en el siglo XIX. Su uso fuera de este contexto histórico sólo genera,a mi entender,una espesa niebla que dificulta la comprensión de lo que en realidad acontece.

  3. ¡ Hola ! A mí lo que me llama la atención es que independientemente de la estructura de costes en tal o tal empresa con estructuras totalmente distintas(p.e. fabricación en grandes series vs servicios de alto V.A.) siempre se tenga el primer reflejo de hacer cortes en el apartado "humano". Algo debe fallar en las enseñanzas de MBA 🙁

  4. Coincido contigo en quehay otra forma de hacer las cosas, que el dinero no puede ser la única guía de un negocio o de un directivo. Por ejemplo en laempresa que yo dirijo hemos decidido dar perdidas este año antes que echar a alguien.

    Pero esta filosofía no esta reñida con un concepto que defiendo firmemente que es la "inversión en despidos". No creo en los despidos masivos, en los obligados o en los horizontales, pero sí que creo que en los buenos proyectos sólo tienen cabida los buenos profesionales, y los malos, los caras o los acomodados tienen que cambiar o irse, y si no se van deberemos invitarles a hacerlo.

  5. Hola Fernando. Te agradezco tu comentario, y sobre todo el reconocimiento, como directivo, de la necesidad de mejora en la gestión del talento. Te asegura que eso te enaltece como persona y como directivo. El simple hecho de reconocer que como directivo tienes que mejorar en este tema significa que ya tienes parte del camino recorrido.Un saludo

    Estimado anónimo, te agradezco enormemente tu aportación histórica del término "romántico", pero sinceramente el uso que he querido darle es el mismo que le había dado el amigo con el que cené, es decir, el coloquial, para no desvirtuar dicha conversación.

    Hola jd Román, totalmente de acuerdo con tu aportación. Pienso que la formación MBA de nuestro país es bastante buena pero quizás muchos de los docentes que la imparten, grandes profesionales en su materia, son los que hacen después los recortes. Creo que debemos aumentar en estos MBA la formación en "gestión de personas"

    Estimado Eugenio, me ha encantado el ejemplo que has puesto en primera persona, sin duda imagino el esfuerzo realizado por la empresa para poder mantener esta política. Por otra parte me hagustado el concepto de "inversión en despidos". Sinduda coincide con lo que decía en el artículo de defender una postura intermedia.

    Un saludo y gracias

  6. Hola:
    Bueno, creo que voy a crear un poco de polémica. Estoy de acuerdo con lo expresado en cuanto al aprecio y al cuidado del talento. Eso no es romántico sino simplemente inteligente. Emocionalmente inteligente, si se quiere, pero inteligente.
    Otra cosa es lo que está pasando en Seat con esos 330 despidos selectivos. La medida está bien tomada. De eso que no quede duda porque corresponden a vacas sagradas que han campado por sus respetos en esta empresa/ministerio/tragadinero que ha sido tradicionalmente Seat.
    Ha tenido que venir el señor Muir para hacer lo que no hizo ninguno de sus predecesores. La diferencia entre él y los anteriores es que, por primera vez en la historia de Seat, este presidente se juega su puesto de trabajo si no consigue darle la vuelta a la compañía.
    Además, ha utilizado el argumento más legítimo: bajo rendimiento. Y en eso, si lo aplicara en toda su dimensión, habría más de 330 afectados. Cualquiera que viva a cien kilómetros a la redonda lo sabe.
    Hoy leo que el comité de empresa, después de semanas de callarse como muertos una vez anunciada la medida, han protestado diciendo que también se está echando a matriceros cuando se dijo que serían directivos los afectados, pero claro, un mando intermedio también es un directivo y si además es un gandul redomado, cumple las condiciones.
    Ya he dicho que sería impopular. Lo que no puede ser es que no llamemos a las cosas por su nombre.

  7. Hola a todos,

    En el post que publiqué, más que cuestionar los despidos (que pueden ser necesarios), cuestionaba la forma de hacerlos y la personalidad de Muir (en plan pistolero). Me parece que gestionar a través del miedo no lleva a nada positivo.

    En cualquier caso, yo hubiera intentado un cambio cultural antes de tomar una decisión así. Pero es que soy un romántico humanista…

    Un saludo

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