ORIENTACIÓN LABORAL: OLVÍDATE DE LOS DOGMAS DE FE

“De acuerdo a la doctrina contemporánea de la Iglesia Católica Romana, un dogma es una proposición de fe o de moral revelada por Dios, transmitida por la tradición apostólica, y propuesta formalmente por la Iglesia a los fieles, sea por la autoridad papal, por un concilio o simplemente por el magisterio ordinario de la sucesión apostólica de los obispos. La creencia en los dogmas de fe es condición indispensable para la pertenencia a la Iglesia cristiana; de acuerdo al principio de extra ecclesiam nulla salus (“no hay salvación fuera de la Iglesia”), se considera que la aceptación integral de los dogmas contenidos en el Catecismo es indispensable para la salvación del alma.
Los dogmas incluyen tanto la doctrina explícitamente presente en el texto de la Biblia como la contenida en la Tradición y formalizada por la enseñanza eclesiástica (Magisterio). Los artículos del Credo, la infalibilidad del Papa, la Inmaculada Concepción de María o la transubstanciación de la hostia y el vino en la misa son ejemplos de dogmas de la segunda clase”
(tomado íntegramente de la Wikipedia, aquí).
Introduzco el post con una definición de dogma porque creo que los que hemos trabajado hasta ahora en orientación laboral hemos sido algo dogmáticos, aunque probablemente sin mala fe, nunca mejor dicho 😉
En muchas ocasiones nos hemos malacostumbrado a practicar un proceso de orientación basado en listados, consejos y dogmas. No tenemos en cuenta la posición que tenemos e la oficina. Al fin y al cabo, somos consultores, porque la gente nos consulta y lo que es peor, a veces rozamos una pseudodivinidad según para qué personas
A los orientadores nos encanta tener listados, cuantos más listados mejor, y si tienen muchos colorines y dibujitos, pues mejor. Listas de empresas de todo tipo, direcciones, telefonos, mails, etc. No se nos escapa nada ni nadie: a casi todo el mundo le  podremos dar unas cuantas fotocopias para quedarnos medianamente tranquilos.
Por otro lado, somos especialistas en consejos: “yo que tú lo haría así….no deberías planteártelo de esa manera….si quieres ya verás que puedes”…etc. Queda bonito y seguramente algo decimos cosas que pueden ser útiles, pero también se convierten otras veces en palabras que se quedan sólo en eso, en palabras.
Aunque para mí gusto lo más preocupante son lo dogmas de fe que trasmitimos, aunque sea “sin querer”, ante el usuario. No pretendo que al arte de orientar sea una ciencia exacta, ni que las situaciones de búsqueda  de empleo se puedan explicar con fórmulas matemáticas, pero deberíamos reflexionar por qué decimos lo que decimos y cómo lo decimos.
Hay varios ejemplos que son especialmente dogmáticos: el primero que recuerdo es el tamaño del curriculum. No son pocas las páginas Web, libros u orientadores que recomiendan que “el cv, si es posible, que sólo tenga una página”.Yo siempre he estado en desacuerdo con esa norma, sobre todo porque no veo qué sentido tiene. Para eso está carta de presentación: para servir de “trailer” de nuestra película y resumir datos, condensar información y atraer la atención de las personas encargadas de la selección.
Otros dogmas clásicos en la materia son imperativos acerca de la entrevista (“Haz esto”, “No hagas lo otro”). También estoy en desacuerdo en ese tipo de afirmaciones que “se dicen porque sí”, sobre todo porque obviamos preguntarnos a nosotros mismos en qué medida sabemos lo que estamos diciendo como orientadores. Podría citar varios ejemplos más, pero ese no es el eje central del problema.
Lo malo es que no nos planteamos, tanto como profesionales de la orientación como usuarios de estos servicios el por qué de las cosas. Los de un lado de la mesa se lo creen, y los del otro también. Se lanzan consignas al aire, a veces sin demasiada justificación y se convierten en  prototipos de respuesta; en el fondo a veces hacemos una orientación mecánica, sin salirnos de ciertas esterotipias de conducta.
Quizá todo el post pueda tener un tufillo a reprimenda. Es posible, pero para todos. Si somos los desempleados que usamos el servicio de orientación, no asumamos el itinerario que nos propongan como un acto de fe. Planteémonos si queremos comprimir el cv en un hoja y convertirlo en folletín, o nos gusta algo más amplio aunque lleve un minuto más leerlo; pensemos en lo que queremos realmente y si podemos hacerlo sólo acumulando listados.
Y si estamos detrás de la mesa y los papeles, parémonos a pensar por un momento si no es hora de cambiar la entradilla “Deberías hacerlo así….” Por algo más sensato como “¿Cómo crees que deberías plantearte esto?” Evitemos los dogmas socio-laboral-afectivos, y hagamos un poquito de trabajo algo más personal; no significa que practiquemos la anarquía, sino ir más allá de las recopilaciones de páginas amarillas, de papeles reciclados con webs y del color de corbata más recomendable para ponerse en una entrevista.
Otros opinarán lo contrario, pero para mí la búsqueda de empleo y el proceso de orientación no es una cuestión de fe. Una actitud adecuada ayuda, desde luego, pero no son los dogmas los que nos van a ayudar a orientar mejor o conseguir trabajo.
Oliver Serrano León

4 opiniones en “ORIENTACIÓN LABORAL: OLVÍDATE DE LOS DOGMAS DE FE”

  1. Buenos días Oliver,

    Genial el post.

    En la orientación laboral se deben dejar los consejos de cátedra en los cajones y comenzar a tratar a cada persona de forma diferente adecuándose a lo que necesite. Eso conlleva hacer pensar a cada desempleado que pase por este servicio que necesita y que quiere. Debemos darle nuestras pautas y que luego el con su espíritu critico decida que es lo mejor para el. Las personas que acuden a los itinerarios individualizados se piensan que les vas a dar el santo grial poco menos. Deben asumir su rol y decidir. Una cosa es lo que recomienden todos los manuales sobre determinados consejos en la búsqueda de empleo y otro que sea lo más adecuado. No tienen porque estar de acuerdo con las pautas del orientador y deben debatir razonadamente que es lo mejor. La orientación es una tarea de dos partes.

    Saludos,

    Juan

  2. Tu das con lo que pongo como mi título del Blog: 'Coaching de Guerrillas', o sea para salvar el día a día.

    Los grandes consejos o dogmas de fe tiene una cos:. que hay que saberlos adaptarlos a cada individuo y a cada situación.

    Son lo que son, principios orientadores pero cada uno tiene que acabar sabiendo llevarlos a su terreno sino, será como predicar en el desierto.

    Lo bueno de un orientador es saber hacer que cada individuo sepa poner el dogma en su propia situación.

    Orientar es eso, sino seríamos solucionadores. Orientar es ayudar a que alguien se oriente y darle las herramientas para ello, no orientarlo nosotros.

    Un saludo

  3. ¿Alguien es este mundo tiene la verdad absoluta?

    Partiendo de la respuesta a esa pregunta, todo será más sencillo, para el que ofrece ayuda (orientador) y para el que la recibe y decide, o no, usarla (orientado).

    Yo definiría al orientador como un "boxeador cognitivo", ya que en estos momentos más de uno/a va a que le orienten como si fuese un borrego, dormido, anestesiado por la desidia del que no encuentra trabajo. Un buen "puñetazo" que ayude a despertar el espíritu de esa persona es un buen comienzo para elevar el ánimo y cambiar el chip 😉

    Saludos!

  4. Hola Juan, gracias por pasarte y comentar.Pues precisamente algo de espíritu crítico nos hace falta un poco a todos, estamos en una época de pensamiento "positivo" y de corrección política que a veces no nos deja ir un poco más allá de las frases bonitas y de las palmadas en el hombro. Saludos.

    Hola Jose Luis, coincido en lo del coaching de guerrillas, pero eso no debe hacernos mercenarios de la orientación. Yo voy un poco más allá, ni siquiera creo que deban existir los dogmas, dejémoslos para las creencias religiosas por el momento 😉 Saludos.

    Hola Jesús, genialel apodo de boxeador cognitivo; entonces entrenemos en el gimnasio para que ver qué golpe es más efectivo, tanto para despertarnos nosotros como a los usuarios que buscan empleo. Saludos 😉

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